"Lo más arrogante que podía decirse de alguien era "es de buena familia". Cuántas veces, ad nauseam, le había oído decir esto a mi madre. Cuando se entusiasmaba con el Burgtheater y leía Shakespeare conmigo, incluso mucho más tarde, cuando hablaba de Strindberg, su autor predilecto, no paraba mientes en decir que ella misma pertenecía a una buena familia, que no había otra mejor. Ella, para quien la literatura universal, que dominaba, llegó a constituir el auténtico sentido de su vida, no sentía que hubiera la menor contradicción entre esta universalidad apasionada y el vano orgullo familiar que alimentaba sin cesar.
Incluso en la época en que seguia totalmente entregado a ella -me abrió todas las puertas del espíritu, y yo la seguí, ciego y entusiasta- me chocaba esa contradicción que dolía y avergonzaba al mismo tiempo, y se lo comenté y reproché en innumerables conversaciones de aquel período de mi juventud, aunque estos reproches no le hicieron mella. Su orgullo había encontrado muy pronto sus propios cauces por los que fluía impertérrito, sin embargo esta estrechez suya, que yo no acertaba a comprender, hizo que pronto me volviera reacio a cualquier arrogancia de cuna. No puedo tomar en serio a nadie que ostente cualquier tipo de presunción por sus orígenes, lo contemplo como como si se tratara de un animal exótico pero un tanto risible.
Sorprendo en mí el inamovible prejuicio contra las personas que se vanaglorian de su elevada alcurnia."
La lengua absuelta - Elias Canetti
"lo que se puede pensar se puede pensar claramente, lo que se puede decir se puede decir claramente, pero no todo lo que se puede pensar se puede decir."
viernes, 31 de agosto de 2012
miércoles, 29 de agosto de 2012
what time hides
There have been times in my life when I have written books and left them uncompleted, and this is for various reasons. Perhaps the characters have developed beyond me, so that I must live longer in order to understand them more fully. Perhaps I need further growth within myself. Perhaps I come to the decision that the book does not suit the times in which I live, or perhaps my country or my people. Then I lay the unfinished work aside, to be brought to the right conclusion at the right time.
I never forget books entirely. No, that is not quite true, for I do put them out of my mind, sometimes for days, sometimes for weeks, even for years. Then, inexplicably, the right time appears, it may be in a moment, or it may grow slowly out of widening experience. So it has been with this book, All under heaven, or as the chinese would say it, 'P'u T'ien Tse Hsia'
The phrase, by the way, is a classical one from ancient Chinese literature and is probably not known to the young Chinese who at this moment are not studying the classics. It is followed in full quotation by two other words, 'wei gung' , which complete the meaning to be "All under heaven are one" But truth remains eternal whatever our times, and so I repeat it.
All under heaven - Pearl S Buck
I never forget books entirely. No, that is not quite true, for I do put them out of my mind, sometimes for days, sometimes for weeks, even for years. Then, inexplicably, the right time appears, it may be in a moment, or it may grow slowly out of widening experience. So it has been with this book, All under heaven, or as the chinese would say it, 'P'u T'ien Tse Hsia'
The phrase, by the way, is a classical one from ancient Chinese literature and is probably not known to the young Chinese who at this moment are not studying the classics. It is followed in full quotation by two other words, 'wei gung' , which complete the meaning to be "All under heaven are one" But truth remains eternal whatever our times, and so I repeat it.
All under heaven - Pearl S Buck
frescura vital
Tenga la bondad de presentarse en la sala de indomiciliados -comunicò el guardia. -Otra vez las indefectibles formalidades! pensè yo.
Al bajar me encontrè en una vasta sala treinta o cuarenta hombres, todos indomiciliados.
Un funcionario les interrogaba por riguroso turno, y al acabar su interrogaciòn les preguntaba si habìa recibido ya su bono de comida.
Yo estaba viendo cómo entregaban los bonos y deseando uno con toda mi alma. Llegó mi turno.
-Andrés Tangen, periodista.
Adelanté unos pasos y me incliné con respeto.
-Pero mi querido señor, ¿cómo fué el llegar hasta aquí?
Repetí la historia de la noche como mejor pude, sin arredrarme ante mi frescura. Un momento de expansión juvenil...el café....olvido de la llave.
-Sí - me interrumpió el funcionario riendo- Así debió acontecer. Bueno, ¿ha dormido usted bien?
-Como un consejero secreto -contesté- como un consejero de Estado.
Lo celebro mucho -me expresó levantándose- Buenos días.
Y se marchó.
¡Un bono! ¡También para mí un bono de comida! imploraba desde lo más profundo de mi alma. Hacía ya tres días con sus noches que no había comido nada. ¡Un pan! Pero nadie me ofrecía a mí ninguna de las dos cosas y yo no tenía valor para pedirlas. Además habría despertado sospechas al pedirlo. Y con la cabeza erguida, con el olímpico desdén de un millonario, abandoné la casa comunal.
Hambre - Knut Hamsun
Al bajar me encontrè en una vasta sala treinta o cuarenta hombres, todos indomiciliados.
Un funcionario les interrogaba por riguroso turno, y al acabar su interrogaciòn les preguntaba si habìa recibido ya su bono de comida.
Yo estaba viendo cómo entregaban los bonos y deseando uno con toda mi alma. Llegó mi turno.
-Andrés Tangen, periodista.
Adelanté unos pasos y me incliné con respeto.
-Pero mi querido señor, ¿cómo fué el llegar hasta aquí?
Repetí la historia de la noche como mejor pude, sin arredrarme ante mi frescura. Un momento de expansión juvenil...el café....olvido de la llave.
-Sí - me interrumpió el funcionario riendo- Así debió acontecer. Bueno, ¿ha dormido usted bien?
-Como un consejero secreto -contesté- como un consejero de Estado.
Lo celebro mucho -me expresó levantándose- Buenos días.
Y se marchó.
¡Un bono! ¡También para mí un bono de comida! imploraba desde lo más profundo de mi alma. Hacía ya tres días con sus noches que no había comido nada. ¡Un pan! Pero nadie me ofrecía a mí ninguna de las dos cosas y yo no tenía valor para pedirlas. Además habría despertado sospechas al pedirlo. Y con la cabeza erguida, con el olímpico desdén de un millonario, abandoné la casa comunal.
Hambre - Knut Hamsun
martes, 28 de agosto de 2012
la imaginación es perfecta ...lo imposible es fascinante...
"Fascinadas por su desproporción y su hermosura, las mujeres decidieron hacerle unos pantalones con un pedazo de vela cangreja, y una camisa de bramante de novia, para que pudiera continuar su muerte con dignidad. Mientras cosían sentadas en círculo, contemplando el cadáver entre puntada y puntada, les parecía que el viento no había sido nunca tan tenaz ni el Caribe había estado tan ansioso como aquella noche, y suponían que esos cambios tenían algo que ver con el muerto. Pensaban que si aquel hombre magnífico hubiera vivido en el pueblo, su casa habría tenido las puertas más anchas, el techo más alto y el piso más firme, y el bastidor de su cama habría sido de cuadernas maestras con pernos de hierro, y su mujer habría sido la más feliz. Pensaban que habría tenido tanta autoridad que hubiera sacado los peces del mar con sólo llamarlos por sus nombres, y habría puesto tanto empeño en el trabajo que hubiera hecho brotar manantiales entre las piedras más áridas y hubiera podido sembrar flores en los acantilados. Lo compararon en secreto con sus propios hombres, pensando que no serían capaces de hacer en toda una vida lo que aquél era capaz de hacer en una noche, y terminaron por repudiarlos en el fondo de sus corazones como los seres más escuálidos y mezquinos de la tierra."
El ahogado más hermoso del mundo .- Gabriel García Márquez
El ahogado más hermoso del mundo .- Gabriel García Márquez
lunes, 27 de agosto de 2012
indecisos e impulsivos
"Por fin los compradores, tras larga charla, besan la mano de la boticaria e indecisos, como si dejaran algo olvidado, salen de la botica. Ella corre a su dormitorio y se sienta junto a la ventana. Ve cómo el teniente y el doctor, al salir de la botica, recorren perezosamente unos veinte pasos. Los ve pararse y ponerse a hablar de algo en voz baja ¿De qué? Su corazón late, le laten las sienes también...
¿Por qué? ...Ella misma no lo sabe. Su corazón palpita fuertemente, como si lo que hablaran aquellos dos en voz baja fuera a decidir su suerte. Al cabo de unos minutos el médico se separa de Obtesov y se aleja, mientras que Obtesov vuelve. Una y otra vez pasa por delante de la botica...Tan pronto se detiene junto a la puerta como echa a andar otra vez. Por fin, suena el discreto tintineo de la campanilla"
La mujer del boticario - Antón Chéjov
¿Por qué? ...Ella misma no lo sabe. Su corazón palpita fuertemente, como si lo que hablaran aquellos dos en voz baja fuera a decidir su suerte. Al cabo de unos minutos el médico se separa de Obtesov y se aleja, mientras que Obtesov vuelve. Una y otra vez pasa por delante de la botica...Tan pronto se detiene junto a la puerta como echa a andar otra vez. Por fin, suena el discreto tintineo de la campanilla"
La mujer del boticario - Antón Chéjov
human behaviour
"Mr Hutton was aware that he had not behaved with proper patience, but he could not help it. Very early in his manhood he had discovered that not only did he not feel sympathy for the poor, the weak, the diseased, and deformed; he actually hated them. Once, as an undergraduate, he spent three days at a mission in the East End. He had returned, filled with a profound and ineradicable disgust. Instead of pitying, he loathed the unfortunate. It was not, he knew, a very comely emotion, and he had been ashamed of it at first. In the end he had decided that it was temperamental, inevitable, and had felt no further qualms. Emily had been healthy and beautiful when he married her. He had loved her then. But now -was it his fault that she was like this?"
The Gioconda smile - Aldous Huxley
The Gioconda smile - Aldous Huxley
domingo, 26 de agosto de 2012
Vida versus sueños
"En la sala del tribunal provincial se celebra una vista. Un caballero de mediana edad, con cara de bebedor, procesado por malversación de fondos y por falsificación , está sentado en el banquillo de los acusados. El secretario, escuálido y hundido de pecho, lee con queda voz de tenor el acta de acusación. Como no hace de puntos ni comas, su lectura recuerda el zumbido de una abeja o el susurro de un pequeño arroyo. Bajo semejante lectura es grato soñar....,recordar...., dormir. Un profundo aburrimiento tiene encogidos a los jueces, a los letrados y al público. Reina el silencio. Solamente, de cuando en cuando, un sonido de pasos acompasados llega desde el corredor o se escucha una tos cautelosa que viene a ahogarse en el puño del letrado que bosteza.
El defensor descansa su rizada cabeza sobre una de sus manos y dormita plácidamente. Bajo el zumbido del secretario, sus pensamientos, perdido el orden, vagan."
Modorra - Antón Chéjov
El defensor descansa su rizada cabeza sobre una de sus manos y dormita plácidamente. Bajo el zumbido del secretario, sus pensamientos, perdido el orden, vagan."
Modorra - Antón Chéjov
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